Cómo hacer balance de 2016

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Toda empresa y empresario que se precie, suele hacer un balance anual para poder definir la situación financiera en la que se encuentra. Hacer balance del 2016, te permitirá poder tomar decisiones en función de la salud financiera de tu empresa, ya que podrás tener una visión global de cómo te ha sido el año en cuanto a gastos, compras, inversiones, ingresos…

Empecemos por definir qué es un balance general, un reporte que refleja la situación financiera de la compañía en una determinada fecha, normalmente a 31 de diciembre. Para poder tener una valoración del periodo anual, será necesario compararlo con la foto cierre del ejercicio anterior.

¿Qué contiene el reporte? Principalmente, se conforma de tres aspectos: el activo, el pasivo y el patrimonio.

  • Activo: es un conjunto de bienes y derechos de los que la empresa es titular. Es decir, dinero que se encuentra físicamente en la empresa o en su banco, deudas de clientes, elementos físicos como terrenos, maquinaria, vehículos…
  • Pasivo: fuentes de financiación, propias y ajenas. Es decir, las deudas u obligaciones que tiene la empresa.
  • Patrimonio: son los recursos invertidos en la compañía por parte de los socios o propietarios de la misma.

En el balance se cumple que Activo = Pasivo + Patrimonio, es decir, la empresa financia su actividad con recursos propios o ajenos. 

¿Cómo clasificamos los aspectos a tener en cuenta para hacer el balance de la empresa?

En los activos, encontramos el activo corriente o circulante y el activo no corriente o fijo. ¿Qué clasificamos dentro de cada uno de ellos?

En el activo circulante, contamos con la caja o el dinero que la empresa tiene en su cuenta bancaria, el dinero que los clientes deben a la empresa en caso de que se hayan realizado financiaciones, cuentas por cobrar de otros deudores que no son clientes y exsistencias e inventarios (materias primas, productos en proceso…)

El activo no corriente está compuesto por aquello que tiene poca liquidez. Hablamos de inmuebles, maquinaria, equipo… junto con la depreciación acumulada de los mismos. Tiene una vocación de permanencia en la empresa a largo plazo (más de un año).

En los pasivos, hacemos dos clasificaciones: por un lado, el pasivo corriente, y por otro el no corriente.

En el pasivo corriente son las obligaciones o deudas que tiene la empresa en el plazo de un año, con proveedores, cuentas por pagar, acreedores, impuestos…

En el pasivo no corriente, son aquellas deudas que tiene la empresa a largo plazo, es decir, que superan el año. Por ejemplo, con entidades financieras u otras empresas del grupo.

Finalmente, el tercer y último aspecto a tener en cuenta es el patrimonio que comprende el capital y los recursos que los socios han invertido en la compañía, los resultados del ejercicio, positivos o negativos, y las reservas.

Para saber si tu empresa está equilibrada patrimonialmente hablando, es necesario comparar los capitales permanentes (patrimonio neto y pasivo no corriente) con los activos no corrientes. Si los capitales permanentes son mayores que los activos que financian, se puede decir que la empresa está en equilibrio.

Otro aspecto fundamental para evaluar la salud de tu empresa es la solvencia. La magnitud que identifica la solvencia es el Fondo de Maniobra o Capital de Trabajo, o lo que es lo mismo, la parte del activo circulante que es financiada con recursos de carácter permanente. Y se define como el activo circulante menos el pasivo circulante, si esta magnitud es positiva, tu empresa gozará de cierta solvencia¿Listo para tomar decisiones en 2017?

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